EL NACIMIENTO DE LA BANDERA NACIONAL

Las manos que bordaron la insignia patria.

En 1822, la recién nacida Centro América se anexó a México, después de una consulta con los ayuntamientos. Únicamente San Salvador y San Vicente rechazaron frontalmente la unión con aquel imperio por lo que Guatemala envió fuerzas para someter a las dos ciudades rebeldes. En San Salvador, el padre Delgado designó a su sobrino, Manuel José Arce, para que organizara la defensa. Como a la fecha se carecía de un emblema que exaltara el espíritu de los defensores, el prócer Arce pidió a su esposa, María Felipa Aranzamendi, y a su hermana, Manuelita Arce, que bordaran un pabellón con los mismos colores de que desplegaban en Argentina los generales Belgrano y San Martín: azul, blanco y azul. Arce era admirador de las luchas de aquellos caudillos.

La guerra se inició, prácticamente, con la batalla de El Espinal (cerca de Ahuachapán) el 11 de marzo de 1822. Allí fue vencida una partida de guatemaltecos y santanecos “Imperialista”. Después de infructuosos intentos de Guatemala, el emperador Agustín Iturbide de México envió al brigadier Vicente Filísola. En todas estas luchas flameó la bandera azul-blanco-azul de Manuelita y María Felipa.

Años después, cuando en 1824 Centro América, ya separada de México, se constituyó en República Federal, adoptó la misma bandera como enseña patria.

Antes aquellos aciagos días, la bandera con los colores argentinos había ondeado en el Istmo, cuando el corsario Luís Aury, comisionado por el general San Martín, atacaba bienes y barcos españoles en el Caribe. Varias comunidades de la costa norte, incluyendo Izabal, vieron aquella enseña bicolor en los puertos tomados por Aury. Pero fueron las delicadas manos de maría Felipa Aranzamendi y de Manuelita Arce las que le dieron una significación centroamericana.
 

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