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ADENTRO COJUTEPEQUE
Adentro Cojutepeque!
es el grito tradicional,
todo Cojutepecano
nunca debe de olvidar.
Xuc de Paquito Palaviccini
Durante el convulso siglo XIX, era común la utilización de grupos
indígenas como cuerpos de represión política o de fuerza policíaca,
se aprovechaba el pánico que los ladinos tenían a los indígenas para
poner a estos últimos al servicio de intrigas partidarias o al
mantenimiento del orden. A manera de lucha étnica o de castas, los
indígenas eran manipulado perversamente por caudillos o grupos de
interés.
En Cojutepeque, llego a ser legendaria la figura del General José
Maria Rivas. Usted se preguntara en cuales revueltas anduvo metido
el caudillo. Lo cierto es que lo mejor seria preguntarse en cuales
no estubo involucrado. Al grito de de combate “!Adentro Cojutepeques”!, los indígenas de los alrededores del Cerro de las
Pavas –que esto quiere decir Cojutepeque en nahuat- se movían
obedientes y animosos al llamado del general Rivas, quien
protagonizo incontables asonadas, a veces a favor y a veces en
contra de los gobernantes del momento.
En Enero de 1871, Rivas conspiro con sus indígenas contra el
presidente Francisco Dueñas, por lo que tubo que huir a Honduras. Ya
para marzo regreso al país acompañado al triunfante mariscal de
campo Santiago González. Enemistado después con González, apoyo y
traiciono intermitentemente al presidente Rafael Zaldívar. Entonces
el "!Adentro Cojutepeques!", estubo a favor del general Francisco
Menéndez, jefe de la revolución de 1885. “Don Chico” intento
tranquilizar a Rivas manteniendo como comandante general de
Cojutepeque con su corte de indígenas bien armados. Rivas pretendía
ser el segundo poder, y la cuidad a cargo era como un estado dentro
de otro.
El pequeño dictador del Cerro de la Pavas anulo una de las
elecciones municipales en 1889, por que no fueron favorables a sus
candidatos. Esto desbordo la impaciencia del presidente Menéndez,
quien lo destituyo. Lejos de entregar el mando, Rivas capturo al
jefe que iba a sustituirlo y se presento en batalla. Las fuerzas del
gobierno lo hicieron huir a Honduras, donde espero la hora de la
venganza. Cuando los hermanos Carlos y Antonio Ezeta derrocaron a
Menéndez, el “! Adentro Cojutepeques”!, sirvió entonces a favor de
quienes Rubén Darío llamara “La tiranía bicéfala”. Mientras los
generales Ezeta iban la frontera a controlar un ataque Guatemalteco,
dejaron a Rivas cuidando el orden en la capital. Tornadizo como
eran, proclamo la rebelión en Santa Tecla y designo presidente al
Doctor Rafael Ayala. Capturado por el enfurecido Antonio Ezeta, José
Maria Rivas fue Fusilado el 31 de julio de 1890.
Con este trágico suceso terminaron no solo las andanzas y
malandanzas de este pintoresco caudillo, sino la antigua práctica de
estimular la lucha de castas mediante la explotación indígena.
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