LA BATALLA DE EL ESPINAL

Aunque la firma del Acta de la Independencia Centroamericana no fue antecedida por grandes sucesos de violencia, a los pocos meses la guerra se paseó por algunas ciudades del antiguo Reino de Guatemala.

Al negarse a aceptar la anexión al imperio de Septentrión, encabezado por el brigadier mexicano Agustín de Iturbide, las urbes de San Salvador y San Vicente se vieron amenazados por las tropas imperiales. Corrían los primeros días del año 1822.

Comisionado por su tío, el presbítero y prócer José Matías Delgado, quien detentaba el gobierno civil de San Salvador, el joven Manuel José Arce se puso al frente de las milicias defensivas de la autonomía sansalvadoreña. Se dirigieron hacia el occidente, donde acampaba y operaba el sargento Nicolás Abós Padilla, guatemalteco aliado de soldados santanecos.

Ambas fuerzas adversarias se encontraron en el llano de El Espinal, en las afueras de la ciudad de Ahuachapán, en un paraje que hoy es denominado Llano de El Espino. Entraron en fuerte combate el 11 de marzo de 1822 y la derrota fue para Abós Padilla y sus tropas.

A esa jornada sangrienta es a la que muchos escritores e historiadores han denominado "el bautismo de sangre de los pueblos centroamericanos".

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