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LOS TALCIGÜINES
La ceremonia de Los Talcigüines es una antiquísima tradición de
Texistepeque. Los protagonistas son Jesucristo, a quien los vecinos
llaman La Ceremonia y catorce Talcigüines, que representan demonios o
espíritus malignos. Estos últimos son caracterizados por jóvenes que
hacen ese papel de por vida. Este ritual, celebrado todos los Lunes
Santos, es una mezcla de danza, teatralidad y procesión. En cierto
modo representan el pasaje evangélico de las tentaciones de Jesús en el
desierto.
Jesús lleva y suena una campanilla, y un cinturón de lazo grueso. En
las esquinas da tres vueltas y mira hacia los cuatro puntos cardinales,
sugiriendo con ello que el mal puede provenir de cualquier parte.
Al toque de las campanas de la iglesia, los Talcigüines salen de ella y corretean por el parque y calles aledañas. Cada uno lleva un látigo o acial y al llegar cerca de Jesús se produce una serie de
movimientos donde ambos se desplazan en forma circular.
El encuentro culmina con la derrota y caída humillante de cada Talcigüín ante La Ceremonia, quien al sobrepasar el cuerpo del vencido
lo roza con el lazo que lleva en su cintura. Este recorrido dura unas tres horas. Los diablos van siendo vencidos y
Jesús
va-caminando sobre ellos como señal de triunfo del bien sobre el mal.
Finalmente, los Talcigüines se levantan y salen corriendo hacia la
iglesia.
Antes de su sometimiento, los endiablados atacan con su látigo a los
espectadores como advertencia de que siempre hay que estar alertos
contra el mal.
Con todo y representar el papel del maligno, en Texistepeque constituye
un privilegio ser Talcigüín, además de un deber cultural con la comunidad.
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