LA BÚSQUEDA DE LA RECONSTRUCCIÓN CENTROAMERICANA VIII

EL SALVADOR ENTRE LA LUCHA DE FACCIONES Y LA ORFANDAD CENTROAMERICANA

ECONOMIA

La economía salvadoreña en las décadas de 1840 y 1850, siguió dependiendo del añil como producto principal de exportación. Aldo Lauria registra que el nivel de producción añilera más alto del año , alcanzado en 1791, fue recuperado en la década de 1830 y que se mantuvo en las décadas de 1840 y 1850. En 1841 se produjeron 1,050,000 libras; en 1852, 1,500,000; y en 1862, 2,186,550. Sin embargo, el gobierno, a raíz de la ruptura de la federación, hizo esfuerzos por diversificar la economía y mejorar los medios de transporte, tales como caminos y puertos, y se comenzó a ver al café como idóneo para ampliar la oferta de productos en el mercado internacional, teniéndose en cuenta el éxito de su cultivo en Costa Rica. En la Gaceta se  publicó bastante sobre la importancia del café y los aspectos técnicos de su cultivo. Por ejemplo, en un artículo decía:

"En el número anterior dio principio este artículo sin otro objeto que el de animar e instruir a las personas, que acaso se hallen inclinadas a ejecutar el cultivo del café, que en la presente época se ha hecho tan estimable como valioso fruto, hasta el grado de considerarse tal vez como uno de los de primera necesidad. Comenzó dicho artículo con una sucinta relación histórica de su descubrimiento y grandioso consumo, y continúa ahora anunciando los preliminares y necesarios conocimientos adquiridos a fuerza de repetidas observaciones, para con el mejor acierto practicar un buen plantío".

No es cierto que la administración de Gerardo Barrios haya introducido el café en El Salvador. Héctor Lindo da cuenta de las primeras exportaciones de café salvadoreño en 1855. En la Gaceta también se registraron los esfuerzos por desarrollar el cultivo del algodón para exportación. El Conde de Gaeydon, hizo el reconocimiento de la barra del caudaloso río Lempa y concluyó que presentaba excelentes condiciones para su cultivo:

"No dudamos asentar que para el cultivo productivo de este producto, tiene el Estado los más excelentes terrenos, y se observará que al hacerse el reconocimiento de la barra del Lempa el extranjero reconocedor hace mención de esta circunstancia, que coincide con la buena calidad del algodón de Usulután. Ambas riveras pues, de este río, que son de terrenos secos, arenosos, de una extensión de más de treinta leguas, son propios para el cultivo, sin estar sujetos a influjos volcánicos y heladas que tanto lo dañan".

El mismo periódico publicó un artículo, en cuatro partes, en que se estimulaba el cultivo de cacao.

Los datos consignados, ponen de manifiesto el interés de los gobiernos de la época por diversificar nuevos cultivos de exportación y volver a otros que habían sido abandonados. El Estado no descuidó la promoción de las manufacturas. El 9 de marzo de 1847, se decretó una serie de disposiciones destinadas a estimular la industria fabril. Primero, facilitando a los artesanos la adquisición de las materias primas y liberando sus manufacturas de todo gravamen e imposición; y segundo, incitando a que se aumentara rápidamente la fabricación de rebozos y de otros tejidos en el Estado. Sin duda, esto era para contrarrestar las altas importaciones de textiles que hacía el país.

Continua siguiente semana…

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