El Colapso del Gobierno Constitucional

Sociedad y Economía

El desarrollo económico y social en las décadas de 182O y 1830 fue bastante limitado, porque las guerras representaron un obstáculo para su desarrollo. Esto no significa que no existieron fenómenos, en el campo social y económico, que impactaran la vida cotidiana de los pueblos.

Es propio comenzar con el examen de la legislación puesto que las leyes son una de las vías para transportarnos directamente a los cambios profundos habidos en las sociedades. Los cambios jurídicos en época de la Ilustración se caracterizan por una transformación acelerada en la legislación que tenían el objetivo de superar la institucionalidad del antiguo régimen José María Peinado definía el objetivo, al referirse a la legislación de la época, al propugnar:

“Una constitución... que prevenga el despotismo del jefe de la nación a que establezca unas leyes consultadas con el derecho natural, que se hallen revestidas de todos los caracteres de bondad absoluta, y de bondad relativa a los objetos primarios de la sociedad: que enseñen a los pueblos sus deberes: que circunscriban sus obligaciones; y que a éstas, y a sus derechos señalen limites fijos e inalterables: que establezcan una administración clara, sencilla y cimentada en los principios de propiedad, libertad y seguridad; que bajo tales principios e ilustrada con la filosofía guarden proporción entre los delitos y las penas, y no establezcan otras que las absolutamente necesarias y útiles a la sociedad”.

Tales eran los principios que orientaban los cambios en la legislación centroamericana y salvadoreña. Su punto de referencia eran los grandes legisladores europeos y americanos de la época conocidos en Centroamérica: Montesquieu (El espíritu de las leyes); Filangeri (La scienza della legilazione); Cesare de Beccaria (Tratado os delitos y de las penas); Jeremy Bentham (Principles of morals and legislation), y Eduard Livingston (Códigos propuestos para Louisiana).

En esas condiciones comenzó la puesta a punto de la legislación salvadoreña, aplicándose el proyecto de modernización, recogida, magistralmente, por el doctor Isidro Menéndez en su valiosa obra Recopilación de leyes del Salvador, impresa en Guatemala en 1855.

La Constitución del Estado del Salvador de 1824 representa el mayor cambio en materia legal de la época aplicable al Estado salvadoreño. La compilación de leyes de Isidro Menéndez se refiere a legislación secundaria vigente hasta la fecha de memorable obra. Los cambios en la legislación son culminación del proceso reformista iniciado por los borbones y que, en materia constitucional, culmina con la redacción de la Constitución española de Cádiz, de 1812.

Isidro Menéndez recogió y ordenó lo fundamental de la legislación. Teniéndose en cuenta lo voluminoso de la compilación, se pueden mencionar apenas algunas instituciones que dan una idea acerca de cómo cambiaba la ley con relación al desarrollo de la vida cotidiana. Lo primero que hay que señalar son los cambios legales tendientes a fomentar la igualdad y abolir las distinciones indianas. La Asamblea Nacional Constituyente, el 23 de Julio de 1823, abolió las tratamientos y la distinción del “Don”, por considerarse que eran ajenos a un sistema de igualdad legal que se estaba desarrollando. A partir de ese momento, al referirse a las personas en forma oficial debía llamárseles “ciudadanos”. Por medio de la misma ley se cambió el nombre a las principales instituciones: Audiencia por Alta Corte de Justicia; ayuntamientos por municipalidades; los prelados diocesanos por padres, obispo o arzobispo. Quedaron abolidos los tratamientos de Majestad, Alteza, Excelencia, Señoría y demás que se usaban.
El avance de la igualdad legal también llevó a que la Asamblea Nacional Constituyente decretara, el 31 de enero de 1824, la abolición de las “distinciones civiles que exigían la cualidad de haber nacido de legítimo matrimonio para poder ejercer algunos empleos civiles y obtener ciertos oficios, beneficios, dignidades y prelacías eclesiásticas. Para la provisión de empleos sólo se atenderá en lo sucesivo a la aptitud, mérito y virtud del sujeto”.
Se repite a menudo que el poder de la Iglesia era tan inmenso que controlaba el nacimiento, el matrimonio y la muerte de las personas. Como parte de la secularización de la vida, la iglesia fue perdiendo terreno en estos controles. La Asamblea decretó el establecimiento de juntas para la creación de cementerios municipales en las cabeceras departamentales, considerando que traería grandes ventajas para la salubridad pública. Se estableció que en los lugares en donde existieran cementerios se prohibía enterrar cadáveres en las iglesias sin licencia por escrito. El 9 de de julio de 1829 se decretó que en todos los pueblos se construyeran cementerios municipales. Estas leyes preparaban la secularización de la sociedad y la introducción de la libertad cultos, que fue aprobada por el Congreso Federal el 9 de mayo de 1832.

En materia educativa los resultados fueron muy imitados a pesar de que la educación era un objetivo fundamental del programa ilustrado. Gilberto Aguilar Avilés ha examinado la legislación educativa de la época y sus resultados. Señala que la administración de José María Cornejo, en enero de 1831, fundó un Colegio Nacional, pero éste se disolvió al año siguiente por los conflictos con Morazán. En 1833 llegó al país el profesor brasileño José Antonio Coelho, quien conocía el sistema lancasteriano y se fundó el colegio “La Aurora”. El 8 de octubre de 1832, la Asamblea transfirió la responsabilidad de la educación de primeras letras a las municipalidades. El decreto decía:

“En todas los pueblos del país que tengan municipalidad, deben tener escuelas de primeras letras, con cien pesos de multa si no lo hicieran. El financiamiento de las escuelas corría a cargo de las alcaldías más una contribución de uno a cuatro reales de los padres, si el fondo municipal no alcanzaba”

La educación fue la gran damnificada en estas décadas de guerra. En 1830 se discutió la creación de la universidad pero no pudo realizarse. En 1841 se creó la venerable institución junto al Colegio La Asunción, y sólo entonces la educación comenzó a mejorar.

SUBIR