Fundación del Gobierno Constitucional en El Salvador y Centroamérica IV Parte

Declaración de Independencia Absoluta

La Asamblea Nacional Constituyente declaró la independencia de Centroamérica el 1 de julio de 1823. La declaración de independencia de 1821 es mucho más famosa y conocida que la de 1823, pero, de hecho, ésta tuvo más trascendencia, porque condujo a la fundación del Estado independiente. La independencia de 1821 absoluta sólo para provincias como San Salvador y Guatemala, pero en casos como los de León, Comayagua y Chiapas, la declaración se aprovechó para unirse a México. Por tanto, regiones enteras de Centroamérica pronunciaron por la independencia de España en 1821. En 1823, el pronunciamiento no fue unánime; no olvidemos que la provincia de Chiapas se perdió.

El Acta de Independencia de la Asamblea Nacional Constituyente, redactada por José Francisco Córdova, en su parte fundamental dice lo siguiente:

“Los representantes de las provincias unidas del Centro de América… después de examinar con detenimiento y madurez que exige la delicadeza y entidad de los objetos con que somos congregados... teniendo presente cuanto puede requerirse para el establecimiento de un nuevo Estado, y tomando en consideración:

PRIMERO
Que la Independencia del Gobierno español ha sido y es necesaria en las circunstancias de aquella nación y las de toda la América...

SEGUNDO
Considerando por otra parte: que la incorporación de estas provincias al extinguido imperio mexicano, verificada sólo de hecho en fines de 1821 y principios de 1822 fue una expresión violenta arrancada por medios viciosos e ilegales... Nosotros, por tanto, los representantes de dichas provincias, en su nombre, con la autoridad y con formes en todo con sus votos, declaramos solemnemente:

1. Que las expresadas provincias, representadas en esta Asamblea son libres e independientes de la antigua España de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como nuevo mundo; y que no son ni deben ser patrimonio de persona ni familia alguna.

2. En consecuencia, son y forman nación SOBERANA, con derechos y en aptitud de ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebren 1os otros pueblos libres de la tierra.

3. Que las provincias sobre dichas, representadas en esta Asamblea (y demás que espontánea mente se agreguen de los que componían al antiguo reino de Guatemala) se llamarán, por ahora sin perjuicio de lo que resuelva en la constitución que ha de formarse: “PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMERICA.

Esta declaración de independencia absoluta dio paso a la creación del gobierno provisional a la formación de una milicia independiente, a la tarea trascendental de legislar para echar a caminar la maquinaria del nuevo Estado y, quizá lo más importante, redactar la Constitución Federal. En todas esas tareas, la presencia de la representación salvadoreña fue determinante, comenzando por la declaración de independencia. Esta fue resultado, fundamentalmente, de la oposición a la anexión a México y de posición similar de líderes guatemaltecos encabezados por Pedro Molina, José Francisco Barrundia y José Francisco Córdova.

La labor de la Asamblea Nacional Constituyente, cuerpo muy distinguido por la calidad de sus diputados, fue encomiable por mucho de lo que hizo. Se impone, como deber histórico, señalar lo positivo antes de entrar al análisis de su fracasada Constitución Federal, que sirvió de fuente para la redacción de malas constituciones estatales, que abrió el camino a la guerra civil y finalmente, al caos y anarquía producidos por la ruptura de la unidad centroamericana. Manuel Montúfar escribió un balance muy mesurado de la labor de la Asamblea Constituyente, destacando lo positivo y planteando el problema de la Constitución que nos ocuparemos. Montúfar expresa:

”Jamás la Republica volvió a ver un cuerpo legislativo como la Asamblea Nacional; no puede juzgarse de ella por la constitución… Es preciso examinar el todo de su conducta en las circunstancias varias de esta legislatura constituyente persuadirse de su mérito. Todas las provincias estaban divididas al tiempo de instalarse, y todas fueron reunidas, organizadas y regularizados sus respectivos gobiernos al cerrar sus secciones… se sentó la base de una forma de gobierno popular representativa la igualdad legal, la división de poderes y la ilimitada libertad de imprenta; la tolerancia religiosa establecida para el culto vado fue obra de la constitución; la esclavitud abolida, los esclavos manumitidos; leyes muy francas de colonización aranceles de comercio, franquicias mercantiles para animarlo y protegerlo; arreglos en la hacienda nacional, designación de rentas federales, separación de los Estados; ensayo de una capitación moderada, un préstamo extranjero ajustado; el proyecto del canal de Nicaragua en mucho progreso; abiertas y entabladas relaciones diplomáticas con las naciones europeas y con muchas de las de América; la iniciativa para el Congreso americano de Panamá, puestas las bases para el establecimiento del crédito público y reglamentados muchos los ramos de la administración bajo el sistema provisorio y bajo el sistema constitucional; todo fue obra de este primer ensayo que hicieron los centroamericanos en la difícil empresa de constituir un pueblo y darle leyes. Si la Asamblea Nacional cometió errores, y si incurrió en desaciertos de grandes trascendencia, sus errores mismos son respetables por su objeto; transigía por evitar la guerra civil y conservar la paz interior; cedía al torrente impetuoso e irresistible de los intereses con influjo, y de las circunstancias infaustas. No pudo evitar la mayoría de sus miembros el grave mal de una constitución pegadiza y exótica, hija de imaginaciones exaltadas, y nutrida por los intereses y personales”.

Manuel Montúfar fue, quizá, el comentarista más agudo de la vida política de la época de la independencia. Lo positivo de la actuación de la Asamblea es encomiable pero su análisis deja también la conciencia de los graves defectos de la Constitución.

La naturaleza de la Constitución es un tema que casi no se analiza, o se ha analizado con timidez. Cosa aun peor es que se ha llegado a ignorar en el análisis histórico los textos principales que han demostrado sus graves deficiencias cuando es, precisamente, el detenido estudio de la Constitución el que ofrece las mejores posibilidades para comenzar a entender la crisis de la Republica Federal. Existe también una forma superficial de hablar de la Constitución, que debe señalarse y evitarse. Por ejemplo, cuando se habla de los méritos de Francisco Morazán se dice que fue un gran defensor de la Constitución, una tradición iniciada por el historiador Alejandro Marure en sus escritos. Cuando se ataca a Manuel José Arce se dice que la guerra contra su gobierno comenzó porque quería cambiar la Constitución. Esas opiniones no carecen de veracidad. Lo negativo de su popularización es que se soslaya preguntas importantes que emergen de los análisis de Montúfar. ¿Tenía éste razón al señalar que la Constitución era exótica e hija de imaginaciones exaltadas? ¿Existía conciencia de que la Asamblea había cometido desaciertos de gran Trascendencia con respecto a la Constitución? ¿Es cierto que se transigía para evitar una guerra civil? ¿Fue una minoría la que impuso una Constitución nutrida por intereses locales y hasta personales? ¿Cuáles son los problemas fundamentales con la Constitución?

SUBIR