La magia de las rutas

PUEBLOS Y CIUDADES

Como dijera Alfredo Espino – el leit motiv poético en estas páginas -: "Yo no sé que gracias sugestionadoras/ tienen estos pueblos de casitas blancas/ llenos de arboledas, llenos de barrancas/ y muchachas frescas y madrugadoras!. Las rutas de la magia nos llevarán hacia donde habita el pueblo que vivifica a nuestra noble Nación. A sus densas ciudades. A sus aldeas blancas.

PANORAMAS

"Tierra de lagos y volcanes" ha sido llamado El Salvador, lema incompleto, en tanto que la panorámica salvadoreña incluye ríos, claros o turbulentos; valles cuadriculados de verdes variados; costas, llanas o escarpadas, que ofrecen mansas caletas o playas abiertas. Sin embargo, son sus volcanes los mojones paisajísticos que marcan de tanto en tanto el territorio nacional. De ellos dijo el Poeta Niño de Cuscatlán *: Sobre tu cumbre miro iluminados/ los rubores del poniente,/ como si hicieras repentinamente/ una erupción de pétalos rosados...". Estas alturas exhiben en El Salvador sugestivas y variadas formas: los hay cónicos como el Izalco y el de San Miguel; están los de alargadas montañas como el Ilamatepec (Santa Ana), el Quezaltepec (San Salvador) y el Conchagua en La Unión; y es de punto de obligada visión el Chinchotepec, cual pechos de mujer yacente, verdadera femineidad del rumbo lejano, cuando se transparentan las tardes de octubre... Hay elevaciones ondulantes, que en ciertas partes parecen agitados oleajes de la tierra misma, como en Chalatenango. Pero algo poco visto y estremecedor son los colosales cráteres de los volcanes, oquedades sulfurosas que más parecen panoramas de un planeta extraño... las rutas de la magia nos llevan por estos insólitos parajes.


GENTE Y TRADICIONES

Aunque El Salvador conserva algunas comunidades indígenas, este país, desde sus momentos coloniales, se mezcló casi completamente, quizá, porque las duras faenas del añil – nuestra temprana riqueza – agotaron a la raza nativa. Ya bien avanzado el siglo XVIII ocurrió un curioso incidente histórico: El Barón de Carondelet, segundo intendente de San Salvador, promovió el re- ordenamiento de la población y ordenó que los valles vacíos entre las zonas montañosas del norte se poblaran con "españoles pobres". Esto explica la abundancia de gente blanca, rubia y ojizarca de algunas poblaciones, especialmente en Chalatenango. Estos rostros son también parte de la magia de las rutas...

Las rutas de la magia así mismo nos acercan al alma popular, cuando la gente se divierte en el marco de antiguas tradiciones; ritos de cosecha buena y de cruz cristiana persisten por todo el país; música de pitos, guitarras y tambores ancestrales; bailes de gestos repetitivos de hieráticos personajes enmascarados. Entre todos estos abigarrados conglomerados, cohetes tradicionales, cohetes tradicionales y santos viejos, se ofrendan, como un acto de autocomplacencia por una naturaleza pródiga, frutos de todos los colores y sabor.

Gilberto Aguilar Avilés
Educador Salvadoreño

SUBIR