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Huella Colonial
Durante casi trescientos años, la región
centroamericana fue parte del vasto imperio español. El imperio nació
casi de golpe, fruto de la fulminante conquista ibérica del Nuevo Mundo
y de una serie de herencias fortuitas en el Viejo. En su primer siglo de
existencia, y especialmente durante los reinados de Carlos I y Felipe II
(1517-1598?), la conjugación de la riqueza mineral americana y el
poderío militar español colocaron al imperio en el primer lugar de las
grandes potencias europeas de su tiempo. Los ejércitos y los galeones
españoles rara vez sufrierón derrotas a manos de sus enemigos, mientras
que los diplomáticos españoles se hacían presentes en las capitales
europeas en busca de alianzas favorables a su rey.
Con el paso de los años, España inició
su descenso, de manera casi tan precipitada como lo fue su auge. Cuando
Cervantes escribio "El Quijote", a comienzos del siglo XVII, España ya
era una potencia cansada que entraba a su decadencia. Las posesiones de
los reyes españoles en Europa se fueron perdiendo, una tras otra, a la
vez que las colonias españolas en América sufrían en embate de los
ataques piratas y la interrupción de comercio con la metróli. Y, sin
embargo, el imperio americano de España se mantuvo durante dos siglos
más, hasta alrededor de 1820. La lealtad al rey de España, la fe
católica y la misma flexibilidad que demostro España en el manejo de sus
colonias explica en gran medida la longevidad del sistema imperial en
América. Pero las colonias en América también se perdierón
eventualmente. El ascenso de otras potencias rivales de la debilitada
España, las convulsiones de la Revolución Francesa y el mismo afán de
independencia de los patriotas americanos, todos contribuyeron a la
crisis final del enorme imperio. Cuando el 15 de Septiembre de 1821 se
firmó el Acta de Independencia, en la ciudad de Guatemala, terminó
formalmente la época colonial de la región centroamericana. Poco antes
se había independizado la Nueva España (México); hacia el sur, los
ejércitos patriotas liderados por Bolívar y San Martín acababan
gradualmente con las fuerzas leales a la monarquía. Tres años despues de
la independencia de Centroamérica, la batalla de Ayachuco, librada en el
enrarecido aire del altiplano peruano, marcó el fin de casi toda la
presencia militar y política de España en América; solamente Cuba y
Puerto Rico quedaron bajo su dominio hasta fines del siglo XIX...
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