Nuestro Pasado

La arqueología salvadoreña se ha desarrollado como una especialidad de la arqueología americana, una disciplina amplia que estudia las culturas indígenas del Nuevo Mundo anets de la llegada de los europeos. Su territorio geográfico incluye ambos subcontinentes, desde Alaska hasta la Tierra del Fuego y las islas circunvecinas del Artico y las Antilas. Los límites cronológicos abarcan desde la llegada de los primeros pobladores, hace quizás unos 20,000 años, hasta el arribo de los europeos en 1492. Aunque la investigación principal, generalmente, se orienta a las culturas indígenas, también se ha aplicado a la misma metodología a los europeos después de su lelgada y a las situaciones de contacto entre los índigenas y los europeos. Por ejemplo, se puede estudiar el desarrollo del comercio de cacao en la región de los Izalcos durante la época colonial tanto por medio de la arqueología como por los documentos históricos. Los objetos que se hallab en las excavaciones muchas veces proveen una vislumbre de la vida y las costumbres que no se aprecia en los documentos.

La arqueología americana - y, por extensión, lasalvadoreña- tiene un largo desarrollo que refleja la historia del pensamiento occidental y el interés de los intelectuales en el pasado. Los arqueólogos Gordon R. Willey y Jeremy A. Sabloff han dividido la historia de la arqueología americana en cuatro períodos mayores: especulativo (1492-1840), clasificatorio-descriptivo (1840-1914), claisficatorio-histórico (1914-1960) y explicativo (1960-preesnte). Los criterios para denominar los períodos representan las actividades y los modos de pensar predominantes de cada época.

Los escritos del primer período sobre las culturas indígenas de Centroamérica - el especulativo- son etnográficos, etnohistóricos y linguísticos, pero los datos que contienen son de mucho valor para la arqueología actual. Desafortunadamente, carecemos de observaciones detalladas de tstigos oculares de la conquista como lo so las relaciones de Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo para México. El conquistador Pedro de Alvarado describió los ejércitos pipiles, su indumentaria y sus armas, pero ni siquiera una palabra nos dejó sobre la capital de Cuscatlán, que los habitantes abandonaron para esconderse de los españoles, ni de cualquier otra ciudad pipil. Sin embargo, los funcionarios reales, cronistas, misioneros y viajeros de los primeros años de la colonia mostraron un interés fuerte en las costumbres de las culturas indígenas. También se pueden desprender muchos datos sobre los indígenas de los documentos de la época, que reposan en los archivos.

El modo de pensar dominante era especulativo debido a varios factores, entre los cuales se destacan la escasez de datos arqueológicos fidedignos, la predisposición de tratar los objetos encontrados como obras de arte y la falta de una tradición de explicación científica, combinadas con la aceptación casi universal de explicaciones teológicas de los fenómenos naturales y culturales. Además, el descubrimiento de América desató una sensación de admiración y curiosidad que todavía persistía en el siglo XVI y que pudo apaciguarse solamente por medio de la especulación, o sea, la conjetura no científica...

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