Surgimiento de El Salvador

De dos pequeñas regiones de Centro Amèrica, las alcaldías mayores de Sonsonate y San Salvador - después intendencia -, surgió El Salvador, dos porciones ubérrimas y de proverbial laboriosidad. Los Izalcos dieron su afamado cacao, el mejor y más afamado en estos reinos de ultramar que España evangelizaba y avulturaba, el cual se convirtiò en el primer producto de exportaciòn del istmo. El cacao cediò paso a la tinta añil de la hierba xiquilite, que aquì crecìa lozana como en ninguna parte, de los obrajes de San Salvador y sus distritos. El añil definirà el cuadro econòmico y social de las provincias hispano-salvadoreñas, cuando la èpica del cacao estaba ya terminada.

Asì como el cacao dio origen a la villa de La Trinidad de Sonsonate en 1553, el añil serà causa dela fundaciòn de San Vicente de Austria en 1635, mientras San Salvador (1525) y San Miguel (1530) eran las ciudades matrices de los conquistadores y encomenderos.

En 1821 el reino se volviò independiente. Centro Amèrica esperò que una federaciòn la mantuviera unida, pero el rompimiento fue inevitable. Cinco repùblicas surgieron de la disgregaciòn polìtica. El cafè serà el nuevo producto motor del Estado salvadoreño, cafè que enriquece y agobia, que proporciona desarrollo y amortaja el viejo orden de la etnia. A la par del cacao, tinta añil y cafè, la historia salvadoreña fue avanzando desde los inicios de la crònica escrita; lo de antes, lo que precediò por milenios a la cruz de los frailes, està en la piedra, en el barro, en el jade, en la obsidiana, en la magia de la noche.

La edad republicana le darà a El Salvador las ventajas naturales de la autonomìa, la experiencia pletrica de enseñanzas turbulentas y dolorosas, pero tambièn de resultados positivos, en busca de la ruta adecuada hacia el porvenir. Ahora es un paìs que ya dejò la adolescencia confusa y està en la reflexiòn de su propio destino, en la madurez de los mejores propòsitos. Contempla el futuro confiado en las lecciones del pasado, con un presente de empuje y esfuerzo. El Salvador conoce su derrotero, sabe que es el de la superaciòn y la fuerza de voluntad.

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