Historia e historiadores II

Si en los centros urbanos españoles el documento tenia un enorme valor por su contenido, en los pueblos de indios era casi un fetiche que encarnaba el poder colonial. En palabras del obispo Pedro Cortés y Larraz, a mediados del siglo XVIII : "Yo entiendo que ni hacen ni sucede cosa particular que no pongan por escrito y apuntación, lo que se convence de que cuanto se determine a súplica de ellos, lo piden por escrito , y aun otras varias cosas, que aunque parece de nada sirven, ellos las conservan ciertamente ...ellos quedan con memoria de lo hacen en los pueblos los obispos, curas, alcaldes, etcétera".