Durante casi trescientos años, la región centroamericana fue parte del
vasto imperio español . El imperio nació casi de golpe, fruto de la
fulminante conquista Ibérica del Nuevo Mundo y de una serie de herencias
fortuitas en el Viejo. En su primer siglo de existencia, y especialmente
bajo los reinados de Felipe II y Carlos I (1517-1598), la conjugación de
la riqueza mineral americana y el poderío militar español colocaron al
imperio en el primer lugar de las grandes potencias europeas de su
tiempo. Los ejércitos y los galeones españoles rara vez sufrieron
derrota a manos de sus enemigos, mientras que los diplomáticos españoles
se hacían presentes en las capitales europeas en busca de alianzas
favorables a su Rey.