El llanto amargo del mar se alarga por el estero . La tierra de
Cuscatlán
llora , corazón adentro.
Un indio sobre el Conchagua desteje su pensamiento viendo al Golfo de
Fonseca tumbando azules de lejos. Al agua de su tristeza le nace el
primer lucero . Y el mar de Cuzcatlán - a la ola , vela , viento -
sirenas de espuma cantan al harem del archipiélago.
Serafin Quiteño y Alberto Ordoñez Argüello